En este post queremos que conozcan la historia del Papamoscas en la Catedral de Burgos.
Podemos afirmar que el Papamoscas es uno de los personajes más famosos y queridos de nuestra ciudad.
Todos los días y a distintas horas acude gente al interior de la catedral para ver cómo este autómata abre y cierra la boca a las horas en punto.
El Papamoscas representa el busto de una figura humana grotesca de tamaño natural con gesto algo enfadado.
Quizás esté enfadado por no poder detener el tiempo que va acortando la vida. Sin embargo, su vida es larga, pues lleva en la catedral desde el siglo XVI cumpliendo con la función a la que lo destinaron.
Se encuentra situado sobre una esfera blanca esmaltada que tiene marcadas las horas en números romanos y cuyo diseño imita los óculos cuadrilobulados de las tracerías góticas que decoran la catedral.
Su cabeza va cubierta con un gorro y viste casaca roja con amplio cuello, bocamangas y cinturón de color verde. En la mano con la que toca la campana sostiene una partitura con notación neumática medieval.
Su nombre hace referencia al pájaro conocido como papamoscas cerrojillo que espera con el pico abierto para comer moscas y otros insectos.
Al ver que este personaje no paraba de abrir y cerrar la boca a las horas en punto a los burgaleses les recordaría al pájaro y le pusieron este nombre.
Además, está bien acompañado de su ayudante, el Martinillo, una figura completa de menor tamaño que es el encargado de tocar desde su balconcillo dos campanas todos los cuartos de hora.
Asimismo, son numerosos los viajeros ilustres que en sus memorias y diarios hablan del Papamoscas. Entre ellos citaremos a Victor Hugo, Edmondo de Amicis, Benito Pérez Galdós, Marí Cruz Ebro, Paul Naschy, entre otros.
El mecanismo del Papamoscas en la Catedral de Burgos
En el siglo XVI surge la moda europea de crear relojes con mecanismos animados.
En un texto de 1519 conservado en el archivo catedralicio se habla de la posibilidad de hacer un reloj que tuviera movimiento escénico.
Se trataba de la figura de un fraile golpeando a un joven para que diera la hora. Parece ser que todo se queda en proyecto y esta obra no se llega a realizar.
Sin embargo, en 1567 el Cabildo mostraba su satisfacción a maestre Pedro Relojero, que recibió un salario de mil trescientos veinticinco maravedíes, por su obra de relojería. Pensamos que esta obra no es otra que el Papamoscas y el Martinillo.
El trabajo de los contrapesos del reloj, al que antes había que dar cuerda manualmente, ahora se realiza a través de una instalación eléctrica, pero los mecanismos originales siguen emplazados en el mismo lugar.
El mecanismo de escape de este reloj permite la frecuencia rítmica y constante que evita aceleraciones o deceleraciones.
Además, presenta un sistema de áncora, con forma de ancla como su nombre indica, que permite controlar las oscilaciones del péndulo del reloj.
Para conocer la historia y el arte que encierran la catedral les recomendamos realizar una visita guiada por la seo burgalesa.
Más información y reservas en el correo electrónico info@turismoburgos.com o en el teléfono 617953492