(+34) 947 463 646 - (+34) 617 95 34 92 info@turismoburgos.com

El desenclavo del Santísimo Cristo de Burgos

La representación dramática del acto del descendimiento de Cristo crucificado se realiza desde hace siglos en distintos lugares de nuestro país, sobre todo a partir del Concilio de Trento en que se da un gran impulso a este tipo de actos piadosos.

La representación del “Desenclavo”, que lleva a cabo la Cofradía de las Siete palabras y del Santísimo Cristo de Burgos, en la Plaza de Santa María el día de Viernes Santo es una de las escenas más emotivas de la Semana Santa burgalesa.

La carraca de la Catedral, pieza del siglo XIX recuperada recientemente, anuncia la muerte de Jesús desde la Torre Norte, precediendo al acto del desenclavo, en el que los cofrades de Las Sietes Palabras y del Santísimo Cristo de Burgos van retirando uno a uno los clavos que sujetan la imagen de Jesucristo a la cruz de madera, para seguidamente hacerlo descender y presentarlo ante la Virgen de la Consolación.

Dicha representación resulta de un realismo sorprendente, debido a que la talla del Santísimo Cristo es articulada, está cubierta de piel de bóvido, tiene cabellos naturales y uñas realizadas en asta de animal, elementos que confieren a la escena una gran veracidad y dramatismo.

El hábito de los cofrades está compuesto por capirote y túnica morada, capa, cíngulo y guantes blancos. Hay que destacar que es una de la una de las primeras cofradías en la que procesionaron mujeres con hábito y posiblemente la primera de España en tener una mujer como priora.

A dicha cofradía le debemos la recuperación, desde el año 2014, de la funcionalidad litúrgica del Cristo de Burgos con la copia realizada en los Talleres Granda de Alcalá de Henares, ya que con el original del Siglo XIV era inviable llevar a cabo esta representación.

En el año 2018 el músico militar Don Francisco José Boyer Gómez, a petición de la cofradía, compuso la marcha fúnebre “Santísimo Cristo de Burgos”.

GRAN DEVOCION POPULAR POR EL SANTO CRISTO DE BURGOS

Bien conocida es la gran devoción que existe por este Cristo, considerado tan milagroso, no solo en Burgos, sino en numerosos lugares de España e Hispanoamérica.

Se sabe que la talla del Santísimo Cristo fue donada en el Siglo XIV al Monasterio de Agustinos de la ciudad de Burgos por un piadoso comerciante burgalés, Pedro Ruiz de Minguijuan, que la había adquirido en uno de sus viajes. Aunque lo que se ha venido trasmitiendo de generación en generación es que la talla de Cristo apareció flotando en una caja en el mar en medio de una tempestad y se aseguraba que había sido realizada por Nicodemo, quien había reflejado en ella la imagen auténtica de Cristo muerto.

Lo cierto es que desde su llegada a Burgos y con el paso de los años la devoción por el Santísimo Cristo aumenta de tal manera que al Monasterio de San Agustín llegan gentes de distintos lugares del mundo a visitarlo. Han sido muchos los peregrinos que en su camino hacia Santiago de Compostela se acercaban a postrarse ante él. Incluso, Santa Teresa de Ávila, cuando llega a Burgos en 1582 a fundar su convento, se detiene en el Monasterio Agustino a orar ante el Santísimo Cristo antes de tomar aposento en la ciudad.

Es sorprendente la descripción que Madame de Aulnoy hace de la capilla del Santo Cristo, situada en un ángulo del claustro del Monasterio de San Agustín, en su “Relación del viaje a España a su Alteza Real Monseñor el Duque de Chartres”, obra publicada en 1679. Esta dama francesa hablaba de una gran riqueza en el interior de la capilla y entre, otras cosas, decía estar decorada con más de cien lámparas, unas de oro y otras de plata y de un grosor tan extraordinario que cubrían la bóveda.

Toda la riqueza desaparecerá durante la Guerra de la Independencia, época en la que el monasterio sufre la destrucción y el pillaje por parte de las tropas napoleónicas. El Santísimo Cristo en esta época se traslada a la Iglesia de San Nicolás y posteriormente a la Catedral.

Tras la guerra, los agustinos comenzaron la reconstrucción de su monasterio y el Santísimo Cristo pudo volver a su emplazamiento original en 1817, donde permaneció hasta 1836, año en el que debido a las leyes de desamortización los once frailes que aquí habitaban fueron expulsados y la imagen del Cristo volvió a la Catedral donde desde entonces permanece.

Estaremos encantados de acompañarlos en una visita a Burgos en la que descubrirán la historia y tradiciones de una ciudad sorprendente.

Para contratar nuestros servicios o para cualquier información adicional, llámanos o envíanos un email:

Tfno./Fax: (+34) 947 463 646
Móvil:  (+34) 617 953 492
Email: info@turismoburgos.com